María José Catalá, te estás cargando el transporte público.

El Metro y la EMT en València suponen hoy:

  • Esperas eternas.
  • No saber si llegarás a tiempo a trabajar o estudiar.
  • Buses y vagones saturados en horas punta.
  • Buses que pasan de largo porque van llenos.
  • Pantallas y relojes que no funcionan o funcionan mal.
  • Averías continuas en las vías, las escaleras mecánicas o los accesos.
  • … y además: el precio del billete ha subido y subirá.

Los gobiernos de PP y VOX han convertido el transporte público en un calvario. La falta de inversión y una dejadez total repercuten en nuestras vidas, nuestro trabajo, nuestra calidad de vida.

María José, ¡ya basta!

Si quieres saber más:

¿Por qué funciona peor la EMT?

El servicio de autobuses de la EMT está sufriendo un deterioro muy grave desde la llegada del gobierno del PP y Vox al Ayuntamiento de València.

Cada vez hay más autobuses llenos, más tiempo de espera, expediciones que se cancelan y barrios que no reciben el servicio prometido. De media, cerca de 300 autobuses al mes dejan de circular, lo que afecta directamente al día a día de miles de personas.

Según datos oficiales de la Empresa Municipal de Transportes, sus autobuses circulan hoy más lentos que hace dos años. En solo dos años, la EMT ha perdido 0,41 km/h de velocidad media, un descenso del 3,4% que tiene un impacto directo en la duración de los trayectos.

Esta situación tiene una causa clara: mala gestión y falta de planificación. No se cubren bajas de conductores ni mecánicos, faltan recursos humanos y hasta el Servicio Especial para personas con movilidad reducida está sufriendo recortes.

¡La EMT puede llegar a un agujero de 100 millones de euros!

¿Por qué funciona peor el Metro?

En los últimos dos años, el servicio de Metrovalencia ha empeorado de manera evidente. No es una sensación: es el resultado de decisiones políticas concretas del gobierno del PP y Vox en la Generalitat.

Se han reducido vagones y espaciado frecuencias, provocando convoyes llenos, andenes colapsados y esperas de más de 15 minutos en muchas líneas. Las averías son constantes, con decenas de incidencias cada mes, y en muchas estaciones ni siquiera funcionan las pantallas informativas, de manera que la gente no sabe cuándo pasará el próximo metro.

A esto se suman nuevos validadores más lentos, que generan colas innecesarias, y una dejadez evidente en el mantenimiento de las instalaciones. Todo mientras suben los precios de los billetes y se renuncia a millones de euros en ayudas al transporte público.

El problema no es técnico: es un modelo que degrada el transporte público para que la gente se canse y acabe cogiendo el coche. Y eso, en un área metropolitana cada vez más poblada, está llevando el sistema al colapso.

María José Catalá NO QUIERE bajar emisiones en València. Estas son las consecuencias:

No aprobar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en València no es un debate ideológico, es un problema de dinero. La ley obliga a implantarla para poder recibir ayudas al transporte y la movilidad, y no hacerlo ya ha tenido consecuencias: el Ayuntamiento ha tenido que devolver más de 4 millones de euros.

Sin ZBE, València también ha quedado fuera de las ayudas de 2026 para mantener los descuentos en el transporte público. Para evitar subir los precios, el Ayuntamiento pagará 14 millones de euros del presupuesto municipal, es decir, de los impuestos de la ciudadanía. Eso son menos recursos para vivienda, barrios o servicios públicos.

Además, muchos proyectos de carriles bici y movilidad sostenible dependen de estas ayudas. Si no se implanta la ZBE, se pueden perder decenas de millones de euros e incluso tener que pagar multas. El coste puede ir de 30 a más de 100 millones de euros.

En resumen: no tener ZBE no soluciona nada, lo empeora. La factura siempre acaba pagándola la ciudadanía.

¿Qué proponemos desde Compromís?

Para el metro, exigimos:

  • Un plan de choque urgente para mejorar frecuencias y fiabilidad.
  • Más vagones y más personal, no menos.
  • Inversión real en mantenimiento e información en las estaciones.
  • La planificación de nuevas líneas que conecten municipios como Xirivella, Alaquàs o Aldaia con València. También impulsar las nuevas líneas 11 y 12 y la ampliación de la 10.
  • Una gestión profesional que ponga a las personas usuarias en el centro.

Para la EMT, defendemos:

  • Recuperar todas las expediciones canceladas y reforzar las líneas saturadas.
  • Cubrir bajas y ampliar plantillas de conductores y mecánicos.
  • Garantizar el Servicio Especial para personas con movilidad reducida.
  • Poner orden en la situación económica con transparencia y una auditoría independiente en la EMT.
  • Asegurar todas las ayudas posibles al transporte público, cumpliendo con las obligaciones ambientales.